PREVINIENDO
LA RUINA FAMILIAR
Decir que la familia contemporanea esta en crisis, puede sonar
como una perogrullada, lo que significa una verdad tan evidente que es innecesario decirla. Pero no parece ser
igualmente cierto que la mayoria tenga un conocimiento cabal de la realidad de esa verdad. Los fundamentos básicos
de la familia acusan una crisis sin precedentes históricos; ante lo cual no podemos permanecer ciegos, sordos y mudos.
De hecho, como profetas del Altísimo tenemos el solemne compromiso de levantar nuestra voz para alertar sobre los peligros
que nos acechan y como enfrentralos.
Una
ligera mirada al escenario familiar nos expone a un cuadro tétrico y sombrio de la realidad que se vive dia a dia en
el núcleo básico de nuestra socidad. Los cambios han sido dramáticos en las últimas
cuatro decadas del pasado siglo y la primera de esta nueva centuria. Le hago un breve sumario de lo que ha
estado ocurriendo y en que punto estamos.
La
decada de los 60 marcó el inicio de una nueva era para la familia, con la rebelión de los jovenes, el inicio
de la cultura hipie; la explosión de las drogas; la adopción de nuevos cultos orientales, encaminados
al misticismo, a lo oculto y al mensaje de las estrellas a través de Zodiaco. Las
siguientes tres decadas de los 70, 80 y 90; fueron marcadas por el auge de la liberalización sexual; la violencia en
las escuelas, la preñez de estudiantes adolescentes; la satanización de mucha de la música consumida
por nuestros jovenes, y la corrupción cibernética con su oleaje de pornográfia cruda para el consumo
de jovenes y niños.
La impotencia de los padres
ha sido cada vez más evidente, para frenar la influencia escolar, comunitaria y de los medios de comunicación
masiva, que han contaminado impunemente a nuestros niños y jovenes, lanzadoles a una vida viciosa, ínsipida
y desmoralizante. Preguntele a cualquier muchacho adolescente que le conteste que es la moral, o que son los principios,
y no tendrá una respuesta sensata que darle. Los padres se rindieron, claudicaron a su deber y ahora estamos
frente a una sociedad carente de valores, porque la escuela los preparó para rechazar los absolutos y vivir una vida
sin parámetros definidos.
Alguien dijo que: "es
mejor poner una verja al borde de un precipicio, que construir un cementerio en el fondo". Quisiera que
la conciencia de los padres que todavia crian, pudiesen despertar y creer que es posible salvar su familia, si tan solo se
dispone a tomar en cuenta a Dios y ha poner en práctica sus enseñanzas y estatutos. Que pueden hacerlo
si como Josue, el caudillo israelita, se niegan a rendirse ante el asedio y presión de la sociedad circundante y dicen:
"Yo y mi casa serviremos a Jehová".
Dios le dijó a su pueblo Israel:
"Cuando construyas casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no eches culpa de sangre
sobre tu cabeza si de él cayere alguno" (Deuteronomio 22:8) Un "pretil" es
una vaya protectora sobre el techo de una casa para evitar que si alguien sube, caiga al vacio. Nos hemos ocupado
de disponer de mejores casas, más comodas, habilitadas con muchas cosas que ayudan a facilitar la vida, Tenemos
enseres y equipos para todo; nuestra generación joven es la que mejores condiciones de vida a disfrutado; pero a carecido
de pretiles que les salvaguarden del mal. Han carecido de padres que les preparen para enfrentar
un mundo lleno de peligros morales. A nuestros niños les enviamos a tomar clases de defensa personal, (Karate
o Tae wan doo) para que nadie abuse fisicamente de ellos; pero los dejamos hierfanos de defensas morales y espirituales.
Nunca desarrollaron un sistema inmunológico, que los protegiera de la corrupción moral.
El consejo biblico "instruye
al niño en su carrera y aun cuando fuere viejo no se apartará de ella", sigue teniendo la garantía
del Dios que lo expresó. Si creemos que "prevenir es mejor que remediar"; entonces
creamosle a Dios, busquemos su consejo, obedescamos su mandato y salvemos nuestra casa.
Abril a Junio 2009